En las picadas
Fecha Friday, 06 June a las 18:31:24
Tema Cuentos, Relatos, Literatura




Salió corriendo. Los demás pegaban, pegaban fuerte. A él le parecía que pegaban fuerte. Y se rajó todo el mundo, después. Me dejaron solo, sí, pero mejor. Qué me importa a mí. Qué me importa si a mi manera, yo solo, me las rebusco y gano. Ganar es lo que importa. Y las mujeres. Las minas se le vienen encima, a uno, cuando gana. Siempre. Ahí uno está solo. Pero después las minas lo esperan a uno. Lo trabajan a uno. Es así. En la esquina el Chevy había volcado. El Torino se le fue encima. Y la policía seguro que iba a venir, vienen siempre.

Pero esta vez no. Se hicieron esperar. Se rajó todo el mundo con la sirena. Pero si se escucha lejos, qué tanto. Y me quedé a ver. La navaja la sacó no sé de donde. Hacía fintas, el Negro. Fintas lindas, como estudiadas. Y le abrió la panza desde las bolas hasta las costillas. Así se resolvían antes, las picadas, en el barrio. Y ahora también, pero para achurarnos buscamos los baldíos. No sea cosa. Ese día no. Y me quedé a mirar. Me gustó la tripa caracoleando en el pavimento. Y la cara del Sebas, también. El Sebas al principio abrió los ojos. Después se agarró la tripa y se cayó al suelo. Los otros se habían ido. Unas trompadas, nomás, y salieron corriendo. Yo me quedé a mirar. A felicitarlo al Negro. Y cuando el Sebas se fue de trompa, con las tripas como chorizos en la mesada, el Negro se cagó y también salió corriendo. Me quedé solo, yo, pero estaba contento. Les iba a contar a las minas todo el asunto. Ni la vi, a la cana. Una patrulla sin luces y con la sirena apagada. La apagaron, los guachos. Se huelen los quilombos. Y después ya no podía explicarles que no había sido yo, porque tenía la navaja en la mano. Para qué la habré levantado. El Sebas sacudía un zapato, pero yo me marée con la navaja. Es una cosa linda, que corta y brilla. Una cosa de machos, no eso de andar a los cuetes de lejos. Y me agarraron. Ya está. Esas cosas pasan. Pero ahora van a venir a verme seguro. Las pibas van a venir, porque son así las minas. Les gustan los tipos bien corajudos. Los que ganan. Y que yo sepa nadie sabe que fue el Negro. Yo lo tendría que decir. Pero creo que mejor no. Para qué. Es lindo que le tengan miedo a uno. Qué todos hablen del asunto, y las tripas del Sebas. Pobrecito. Mejor. Le pasó por estúpido. Por maricón, le pasó eso.





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