¡Esta sí, esta no...!
Fecha Sunday, 26 January a las 22:08:54
Tema Cuentos, Relatos, Literatura




Mexico D.F. Las dos de la mañana. Victor esta despierto junto a su mujer Laura que, a diferencia de él, duerme profundamente. El silencio en la casa es sepulcral. Pero hace un instante que ha oído al vecino de arriba salir del apartamento y cerrar la puerta con llave.



Esperando el quejumbroso ascensor, Martín -veinte años más jóven-sopesa el posible ruído que ha podido hacer, al cerrar la puerta sin excesiva delicadeza. No se oye el más mínimo rumor a excepción del ronroneo del mecanismo que sitúa en su planta el elevador. Las puertas lo reciben con tibieza y se abren de mala gana, a pesar de la prisa que parece tener un fantasma situado junto al inquilino. Martín se introduce en el ascensor y pulsa la planta baja; pero se para entre el tercero y el segundo.

-"¿Esto qué es? ¡Maldita sea! Ahora tendré que pulsar la alarma y despertar a todo el vecindario".

En ese preciso instante el fantasma atraviesa la pared y desaparece, instante en el que el mecanismo vuelve a funcionar nuevamente para alivio de Martín.

-¡Qué extraño!.

Antes de llegar abajo, se queda fijamente mirando los interruptores rojos con sus correspondientes números negros sobreimpresionados. El sueño no le permite hacer más cábalas y decide no volver a pensar en ello. Por fortuna, la cosa no ha ido a mayores.

Cuando cierra la puerta al salir del ascensor recuerda la plática que tuvo en la tarde de ayer con su vecino Victor, sobre la utilización de la fórmula etimológica del pronombre para el acusativo "lo" en México, a diferencia del "le" utilizado en España; era catedrático de literatura y Martín compadecía a sus anónimos alumnos.

Victor sigue sin poder dormir, junto a Laura y un fantasma de pie junto al borde de la cama mirándoles fijamente. Apenas levitando un palmo del suelo y rozando el techo con la cabeza. Pero Victor no ve nada a través de la oscuridad del dormitorio. Apenas puede distinguir el fluorescente del despertador que indica cinco minutos pasadas las dos. Piensa, eso sí, en Pelaez que es su mejor alumno. Aplicado y presto en atención. Un futuro premio nobel, le bromeó en una ocasión.

No obstante, encuentra extraño no poder dormir. Tiene un sueño profundo e invariable desde hace años.

- "¿La causa?, la desconozco". Ahora vuelve a aguzar el oído y solo oye el murmullo de la respiración acompasada de Laura. En ese preciso instante nota un fuerte dolor en el pecho, nublándosele la vista. Piensa en una pesadilla donde va a morir sin que lo sepa su mujer. Pero el dolor es real. Inaguantable. Cree que estallará su corazón, abrirá un boquete flamígero en el pecho y de sangre marchita quedará cubierto. Intenta balbucear algo cuando apenas puede babear y cerrar sus ojos cargados. Cuando los abre por última vez, ve la figura al pie de la cama. Aguanta la respiración, sabiendo que será la última. Un hálito profundo, difunto, ligado a su alma tensada en cadena de sollozos apagados.

Martín cierra la puerta del inmueble que da a la avenida de la Ventisca y comienza a caminar presto hacia la discoteca de la esquina. La noche es unánime, sin canción de cuna en el horizonte, escasa de claridad donde no alcanzan las sempieternas farolas. El frío corta el ambiente de la inmunda ciudad.

 A medida que camina se encuentra más solo, mas distante de la realidad que era su apartamento, entre aceras vacías y sollozos de misteriosos gatos que semejan bebes abandonados mientras su imaginación vuela vibrante. Ve la discoteca a lo lejos pero él cree ver un fantasma salir de su casa hace diez minutos; y atravesar las paredes para llegar a casa de su vecino y llevárselo con el tras morir de un infarto de corazón.

 

-" ¡Tendré que dejar de tomar estas pirulas de colores para ir de fiesta o no sé que veré otro día antes de entrar en la disco...".

 

JFE.-

 







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