Con el pucho de la vida apretado entre los labios
Fecha Sunday, 26 January a las 22:04:24
Tema Cuentos, Relatos, Literatura




Porque así le prometí al mar que haría. Y me alegro de haberlo prometido.

Uno no llegó hasta acá porque si. Eso de cumplir 40 en Argentina y a fin de siglo, no es poco.

Uno no está todo lo entero que debería, pero más de lo que se podría esperar si se tiene en cuenta lo que le tocó vivir.



 

Uno ha aprendido una serie de cosas bastante útiles, pero que se niega a utilizar en su beneficio. Porque para ello habría que perder la frescura, la capacidad de maravilla, habría que tomar todo por conocido y seguramente uno se perdería la sorpresa de vivir. Y en la pérdida de la sorpresa, seguro se iría de arrastre la oportunidad de comprobar que la teoría era válida. Por esa cuestión de principios inamovibles resabio de otras épocas va prefiriendo jorobarse a resignar. Y si al final se va a jorobar lo mismo, entonces que valga la pena.

 

 

LAS BUSQUEDAS

 

Casa, tuvo muchas. Y de todo tipo. Tantas casa de prestado, y la necesidad continua de un lugar de pertenencia. Uno que fuera principio y fin. Allí donde se regresa en las alegrías y en las tristezas. Pero sobre todo, para reponerse de los fracasos, juntar ganas y volver a salir.

Otra mudanza con los recuerdos a cuestas, y van…

Porque el hogar no es un lugar físico. Y ahí estuvo el error. El hogar se encuentra en un recuerdo que no tiene tiempo, solo algunas pistas: olor, temperatura, sensación. El hogar es ese estado, unos segundos que están en la piel y en el interior de uno.

Buscándolo encontró el camino. Por encontrarlo, apareció la fuerza de entre la flaqueza, solo por ese sentimiento.

 

 

LAS SOLEDADES

 

Uno entre muchos. Uno espectador, viendo el espectáculo pero sin disfrutar de él. Por esa vocación de escriba, de relator de sus circunstancias, pensando y viviendo como si lo contara. Con la fantasía y las realidades que creó esa fantasía, que después de todo eso es la vida.

 

Uno edificando códigos. Códigos creados para uno mismo, no para cualquiera, códigos para compartir, intricados, filigranados. Códigos difíciles porque para construir un código que se ha de compartir hay que prestar atención y no puede hacerse a la ligera. Hay que invertir la vida en ello.

Códigos creados para alguien que estaba a su vez creando los suyos, tal vez buscando compartirlos, también prestando atención. Para un par.

Y mientras tanto, qué solo se siente uno hablando otro idioma por decisión propia. Por no hacerse trampas jamás, por elegir como quiere vivir. Por vivir a morir.

 

 

 

LA ELECCIÓN

 

Hace 295 días uno se paró frente al mar y se prometió escribir esto.

Y como tantas promesas, llega y la cumple. Porque la elección que realizó hace tiempo fue cumplirse una a una todas las promesas.

 

Y la elección fue también el 100%. Vivir, soñar, sentir y amar al 100%. Porque las medias tintas no fueron hechas para uno. Porque algunos absolutos no admiten grises, por definición. Porque cuando la sangre es marea, no queda otro remedio que vivir con toda la fuerza del mar. Y el mar también es absoluto.

 

Confieso que valió la pena. Todo aquello que tuvo de azaroso es ahora solo camino recorrido. Honestamente, uno mira con ternura al camino que lo trajo hasta aquí. Y con esperanza y la misma pasión, el que se inicia ni bien termine de dar este paso.

 

Por eso siendo las 00:47 hs del miércoles 10 de noviembre de 1999, pongo el punto final a esta reflexión. Perdón, agrego un último descubrimiento: Estoy maravillosa e irremediablemente viva.

 

LETICIA AGRELO.

 

 







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