El sotano
Fecha Sunday, 26 January a las 14:47:25
Tema Cuentos, Relatos, Literatura


 

El reloj. El tiempo. La nostalgia.. El sótano en el olvido donde aún conservo el tablero de ajedrez y el catre, en el que, innumerables veces hicimos el amor. Nuestro escondite perfecto; nido, cueva, antro, para huir de mis padres y del odioso de mi hermano.



Me llamo Mina. Dijiste. Apenas y te escuché. Ese día, el “capitolio” estaba de fiesta, y el ruido era espantoso, logré oír que te dedicabas a pintar, a hacer esculturas de yeso y que estudiabas filosofía en la AUTÓNOMA de Guanajuato. Criticabas el sistema de becas de la universidad: “es miserable, mira que recibir doscientos pesos al mes. Ni para la renta del depa. Es indignante. ¿No crees? Ni que decir del nivel educativo, pero ni modo, no hay para más. Y Labastida me sale que, computadoras e inglés para todos los niños. Ni madres, ya nadie se traga ese cuento”. Estuve de acuerdo contigo, aunque solo afirmaba con la cabeza.

Propuse salir de aquella disco. Sólo quería caminar, pasearte junto a mí, oír de tus rojos la historia de Van Ghog, de Felisberto Hernández, de sus miserables vidas e inmortales obras. Me narraste la desgracia de Felisberto, del fracaso bienaventurado con sus cuatro esposas, de su obra inédita, discriminada por sus contemporáneos, de su música.

De repente, cuando nos sentamos en los escalones del teatro Juárez , apareció él. Irónico. La guillotina de los celos me acosó, nunca supe de donde lo conociste, aunque frecuentaba muy seguido el club de ajedrez de la plaza de arte, cerca de la iglesia, en donde impartías clases. Quizá fue en el bar donde amenizaba las noches bohemias tocando rolas, del fulano de tal, con el saxofón. Era lo único que le admiraba, su música, verlo tocar, pelearse con aquel pedazo de metal, era como estar haciendo el amor contigo, desafiándolo a él. Verlo en aquel rincón de añoranzas, junto a poetas, escritores y estudiantes, en donde varias veces vi a Muñoz, tu profesor de filosofía contemporánea, bien pedo. Ahí, en ese lugar, fuera del mundo, con la cerveza en una mano y la pluma en otra, te escribía las líneas que tanto te hacían llorar y reír a la vez. Nunca me creíste que yo las garabateaba, y no porque fuera un insensible sino que tu argumento era que todas las cosas ya están escritas. No hay más que inventar. Esa noche, en los escalones del teatro Juárez , supe lo que era tener alma de poeta.

Era media noche, los tres despertábamos sospecha y él se fue sin decir palabra. Se puso como yo, indudablemente, saber que me gustabas, eso le ha de haber impacientado. Aunque estoy seguro que lo hacía para molestarme, ya estaba acostumbrado, siempre les llegaba a las chicas que me gustaban, por despecho, para sentirse superior a mí, para dárselas de galán, su ser respiraba odio.

Aquella vez en el sótano, cuando sus miradas se cruzaron, supe que le gustabas, volaba, piloteaba suspiros. Lo llevaste a nuestro mundo, a nuestra mina, se fumaba nuestros cigarros, se recostaba en nuestro catre, nada más faltaba que te acostaras con él. Empecé alimentar esa idea, era inevitable, corría por todo mi vivir. En un principio preferí no comentar nada, tuve miedo de perderte, estaba inseguro de ti, de tu cariño cariño. ¿Callar era lo correcto? ¿Fingir, engañarme de lo que probablemente sentías por él? ¿Era preciso conservar la calma y dejar pasar tu fervor por aquel músico? ¿Algún día lograría despojarme de ti? Después de tantos años, aun no lo sé.

Me sorprende tu actitud, hasta él ultimo día cuando partiste a Chicago nos hiciste la vida imposible a los dos, y en tus cartas siempre preguntando por él. Era tan sencillo que le hablaras por teléfono o le mandaras un correo. Espero saber de ti, él esta muy grave, y me dio el cd que papa le regaló el día de su graduación para que te lo diera, ese material que tanto le gustaba. Meses antes, bebía día y noche. Soñando tu regreso, igual que yo. No sé, si se los perdonare. Después de todo es mi único hermano. Tú, engañar a ambos. No tiene caso. Ayer se suicido Juan Carlos y dibujo tu nombre en sus labios. Espero que la carta llegue, que reviva tu memoria, te persiga, te fastidie el sueño.







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