Boca - Racing, en directo
Fecha Tuesday, 19 November a las 20:32:23
Tema Cuentos, Relatos, Literatura




-¡Betty! ¿Dónde quedó el control remoto del televisor chico?
- ¿Otra vez los dos televisores? ¡Fijate en el modular, Alber!
Alberto sigue empujando la mesa con rueditas, donde el aparato se bambolea, y desenrollando el cable de conección. Acomoda el conjunto al lado del aparato principal, y les quita el sonido a ambos.
-¡Negrita! -reclama-. Vení. Buscámelo vos que sabés, y alcanzame el Venus.


-¡Ay, Alber! -dice Betty, acercándose desde la cocina-. Nunca encontrás nada. A veces pienso que lo hacés a propósito. -Se agacha frente al mueble y abre una de las puertas. La fórmica borravino presenta marcas de desgaste. -Acá los tenés -le tiende el aparato y un cilindro metálico-.
Tendríamos que cambiar el modular, Alber, ya cumplió quince años.
-Yo lo veo al pelo -le contesta, sin mirarlo-. Además fue el regalo de casamiento de mis viejos. ¡Qué grande el Venus! -observa los reflejos del cilindro y sonríe- Pensar que con este tubito, vemos los canales codificados sin pagar un mango. ¿Terminaste la picadita?
-Estaba descarozando las aceitunas -dice Betty. Se encamina hacia la cocina alisándose el delantal manchado-, ya la traigo.
Alberto manipula las conecciones. Mientras, encende la radio: los comentaristas pasan revista a los encuentros anteriores de Racing y Boca, especulan sobre el partido que relatarán.
Betty entra en el comedor con una botella de cerveza y un vaso alto. Los dispone frente a Alberto, que se apoltrona en el sillón.
-¿Y el destapador?
-Está en el... Dejá, ya te lo alcanzo. ¿Qué dan hoy?
-En el grande: Vélez - River, y en el chiquito: Manchester - Real Madrid. ¡La final de la Eurocopa!
-Pero -dice Betty, y señala uno de los televisores-, ¿eso no es basquet?
-Falta mucho para que empiece, este es un compilado: las mejores jugadas de Michael Jordan.
La imagen ralentizada muestra a Air Jordan. La plasticidad del cuerpo, en vuelo hacia la canasta. La mano engarfiada en el balón, el gesto concentrado.
La radio vomita cifras, porcentajes, los partidos ganados por cada equipo.
-¿Ése es Jordan?
-¡No! -replica Alberto- ¡Es la Madre Teresa de Calcuta! ¿Quién va a ser? Decime, ¿dónde mierda vivís, vos? ¿Adentro de un termo?
-¡Otra! -dice Betty, y señala.
Jordan se eleva de espaldas al tablero. Se arquea, pasa la esfera naranja por sobre la cabeza. encesta y se cuelga del aro.
-¿Te das cuenta, Betty? ¡Qué arquero se perdió el fútbol! ¿Te lo imaginás abajo de los tres palos? Dale, traé la picada.
-Me imagino, Alber -dice, mientras se va-, me imagino.
Alberto toma un largo trago de cerveza, patea al aire para desprenderse de las pantuflas.
-Ahhh, esto es vida -dice, y agita los dedos de los pies-. ¡Che! ¡Acá hay un tipo con hambre! ¡Mové el culito, Negra!
Betty maniobra en el corredor. El tamaño de la bandeja la obliga a avanzar de costado, rozando la pared con la espalda. La deja en la mesa baja.
Un relator lee la lista de los jugadores, el otro duda sobre la táctica del director técnico de Racing.
-Te olvidaste el pan -dice Alberto-. ¿Estás dormida hoy? Más dormida que de costumbre, digo.
-Ya lo traigo -responde Betty, como ausente.
La imagen congela un primer plano. Jordan parece mirarla.
-Hola, ¿panadería? -dice Alberto. Finje tener un auricular contra la oreja-. Mándeme medio kilo de flautitas. Apuresé, que mi mujer se calentó con un negro.
En el televisor grande aparecen los jugadores de Vélez: camisetas blancas con la "V", azul. Desde la tribuna llueven papelitos, se encienden algunas bengalas.
Boca también ha salido al campo, informa la radio.


-Tomá, Alber -dice Betty, que le tiende la panera repleta.
-Pegame y llamame [i]Maiquel[/i] -dice Alberto, con la boca llena de papas fritas crujientes-. Esta noche me pinto la cara con corcho quemado.
-No seas pavo. Dame un pedacito de queso.
-¡Seguí comiendo, vos! Después, el que se sube ahí arriba soy yo. Lo pienso y me da vértigo.
-¡Ordinario!
-Dale, [i]Madam Pompadur[/i], cortá más salame, ¿querés? ¡Y dejame oir!
Jordan choca palmas con sus compañeros. River hace su entrada, más papelitos, mudas nubes grises revelan las bombas, que arrojan los hinchas.
-¡Goooool de Boca! -aúlla, desde la radio, el relator-. A los cuatro minutos del primer tiempo. ¡Cae Racing por uno a cero!
-¡De dónde gol, pelotudos! -se enfurece Alberto-. ¡Si fue un orsai grande como una casa! ¿Dónde tienen los ojos? ¿En el culo? ¡En el culo los tienen! -engulle un puñado de aceitunas, se chupa los dedos grasientos-. ¿Lo viste? ¿Viste dónde estaba parado el tres?
-No, no me fijé.
-¿En el fondo de tu almita podrida no serás de Boca, no? ¿No suspirarás por ese trapo mugriento, azul y amarillo, vos? Claro, ahí me cierra todo. ¡Boca y el negro! -una jugada parece distraerlo-. ¡Mirá River, cómo aprieta! ¡Fija, que Vélez le juega de contragolpe!
Un defensor le cierra el camino, la pelota pica entre sus pies. A sus espaldas, Jordan la recupera, se eleva como si la gravedad no se aplicara a él. Fuera de foco, se advierte al público de pie, las caras de asombro, los aplausos.
Betty asiente, y mastica pan.
-¿Por qué pasan jugadas de Jordan?
-Porque [i]tu novio[/i], es el mejor, el más grande.
-¡Gol de Racing! -de nuevo el relator-. ¡Goooool! ¡Goool! El partido se empareja y va a terminar el primer tiempo.
-¡Gooooooooool! ¡Goooooo! ¡Putos de mierda, bosteros! ¡Aprendan, forros! ¡Me lo hiciste perder, boluda! ¡Goool! ¿Por qué no te callarás de una vez? Te dije, de contragolpe, ¡mirá Vélez cómo se les vino encima! ¡Uhhh! Se lo perdieron por apurados. ¿Hay más cerveza?


El televisor chico ha recuperado su ubicación en el dormitorio. Alberto, exultante, cambia los canales. Betty se lima las uñas.
-Tres a uno, Negrita. Les rompimos el culo a tus amigos. Encima River se comió dos golazos.
-No son mis amigos, Alber. Terminala.
-Hablando de romper -dice, y sintoniza el canal porno-, mirá.
-No seas asqueroso.
-Asquerosa esa mina, que se la clavan entre tres. Che, ¿el negro no es Jordan? -dice. Le aprieta el muslo, lo pellizca.
-¡Pará que duele, che!
-Dale, mami, vamos -se quita el calzoncillo.
Betty se sube el camisón hasta la cintura.
Alberto, de un tirón, le deja la bombacha en los tobillos. Se lanza sobre ella, amasándole las tetas por encima del nylon rosa.
-Tomá -la penetra, resopla, la muerde en el cuello, puja, rebuzna-. Tomá, guachita. -Aliento a alcohol, a grasa, a comida fermentada.
-Alber, mi amor -murmura Betty, mientras lo abraza. Mira el cielorraso un instante, y cierra los ojos.


[i]Buenos Aires, noviembre de 2002[/i]







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