Entrenamiento profesional para escribir cuento y novela

Ver estadisticas de su banner
Inicio :: Portal de Cultura

Publicite AQUI


ARTE EN ARTNOVELA
Compra el cuadro que prefieras
. IMPURA
. INFORMACION
. RETRATOS
. SERIE SELFIE
. SERIE CALLATE
. PAISAJES
. SERIE CUT OUT
. SERIE MELTED CROWD
. COMO EL AGUA
. SERIE STILL LIFE
. ABSTRACTOS



Mi cuenta

 Mi Cuenta

---------------------

Ingresar

 Ingresar
a su cuenta


Hola Invitado
Usuario

Contraseña



. Regístrese Aquí Gratis


. ¿Perdió su clave?




Call Center
Despejá tu duda


Horario: Lunes a viernes de 10:00 a 20:00 hora Argentina.



¿Qué queres hacer?
· Home
· Bajar libro gratis
· Buscar en Artnovela
· Foro de discusión
· Lista de miembros
· Publica tu texto
· Avant Go
· Boletin
· Catalogo de libros gratis
· Cumpleaños
· Encuestas
· Escríbanos
· Escribe una Reseña
· Estadisticas
· FAQ
· Libreria
· Listado de Temas
· Lo mejor en Artnovela
· Mensajes Privados
· Monografías
· Publique su libro
· Recomendar librería
· Recomendar libro
· Secciones
· SPChat
· Tu Cuenta

Chatear online
Nombre de la salaen línea
El Bar0
Libromaníacos0
Privada Sala de Ayuda Genera0

[ SPChat ]


Discusión y creación

5 Últimos
textos publicados


· Las aventuras de la China Airon
9928 Lects., 0 Resptas.
· Avance de “la derecha” en todo el mundo.
1271 Lects., 1 Resptas.
· Mini Historias de la Pandemia
1434 Lects., 2 Resptas.
· Yo me vi una genial en Acorn
1448 Lects., 1 Resptas.
· Policial Inglés
1375 Lects., 4 Resptas.

[ Leer más ]


Mi YouTube


Ver todo el canal


Recomendado hoy:





Categorías al azar

Cine
[ Cine ]

·SERIE NETFLIX: Hinterland
·Serie de Netflix, CAPITANI
·Recomiendo la serie El caso Hartung, de Netflix


Escribe en esta categoría. Pincha aquí.

Reseñas de libros
· VASELINA
· El mar que nos trajo de Griselda Gambaro
· Mantra, de Rodrigo Fresán
· El Código Da Vinci, Dan Brown
· EL PRIMER CLON
· Arpas Eternas
· Una mujer en su Jardín / A Woman in her Garden
· Los hermanos Karamazov - Fiodor Dostoievski
· E. M. FOSTER / LA MANSIÓN
· Érase una Vez, de Jean Pierre Vernant


Escribe acerca
de un libro aquí:


Libros más descargados
· 1: Borges: Selección de poemas y cuentos
· 2: El nombre de la rosa
· 3: La tarjeta postal, de Sócrates a Freud y más allá
· 4: Así hablaba Zaratustra
· 5: La genealogía de la moral
· 6: La casa de los espíritus
· 7: El hobbit
· 8: El señor de los anillos I
· 9: El beso de la mujer araña
· 10: El anticristo

Total Hits
Hemos recibido
40503556
impresiones desde FEBRERO 2002

Secciones especiales
· Entrevista a Graciela Scarlatto. Todo sobre su novela Vaselina. Un viaje de ida.
· Denise Levertov
El poeta en el mundo
Traducción de Graciela Scarlatto

· BLADE RUNNER: LA NO MIRADA DEL ZAPPING Y EL ZOOM OUT COMO DESAFÍO
· Los siete puentes. Por Yukio Mishima.
· Voces narrativas, discursos e intercambio en "Tú, la oscuridad". Por Ana M. Quiroga
· Acerca de El fin, de Jorge Luis Borges. Por Ana Quiroga
· Boleto a la lectura: la poesía en los años 90 en Argentina, por Graciela Scarlatto
· Los asesinos, por Ernest Hemingway
· Entrevista con el filósofo argentino Enrique Marí
· Entrevista con Hans-Georg Gadamer: El último filósofo
· Entrevista con Fernando Savater
· Entrevista con Paul Auster
· Entrevista a Abelardo Castillo
· Fernando Krichmar. La insurgencia mediática.
· Entrevista a Bioy Casares

Más en secciones especiales

Encuestas

Te gusta Artnovela?


Muchísimo. Ofrece mucho contenido
Mucho
Poquito
Nada



Resultados
Encuestas

votos 55
Para dejar un comentario en esta encuesta, entrá en Resultados y presioná el botón Dejar Comentario


EDITORIAL

NUESTRAS COLECCIONES

Conozca nuestro
proyecto editorial

AUTORES y AGENTES

Proponer originales
o capreta de autor

ARTE & PARTE
Narradores, poetas, ensayistas.

¿Cómo publico mi libro?

OBTENER MÁS
INFORMACIÓN


Descargue desde aquí un archivo con toda la información para publicar su libro en Artnovela.



SERVICIOS

. Publicar mi libro
. Edición: cotizaciones
. Corrección de textos
. Informe literiario
. Boletín semanal
. FORO


CONTENIDOS

. Monografías
. Reseñas
. Comunidad


BIBLIOTECA

. Ingresar
. Búsquedas
. Ver catálogo
. Herramientas


WEBMASTERS

Publicita
en Artnovela

. Banners



Ponga su anuncio aquí

 | Publicar Gratis |  |  |  Ayuda al cliente  |  MI CUENTA |  Ver carrito  |

 



¿Ya leyó el libro
El lider? Contenido: Este libro ya no se imprime a demanda. Está descatalogado porque su contrato ha vencido. [...LEER MÁS / COMPRAR ]
Narrativa: cuentos: La estación
Enviado el Monday, 25 November a las 16:11:33 por Artnovela

Cuentos, Relatos, Literatura sglima escribió "

Por Salvador García Lima

No había nada qué hacer, la única cosa era resignarse a pasar la noche en la sala de espera de la estación.

Fue lo que concluyó Martín. Había comprado el ahora inútil boleto, liquidado el hospedaje y las pocas monedas sobrantes habían pagado la taza de café aguado que constituía todo el alimento del día.

Un viejo Majestic a pilas acababa de dar la noticia con voz gangosa: rotas las pláticas entre los funcionarios del gobierno y el sindicato de ferrocarrileros, éstos acababan de votar le paro general en todo el sistema a partir de las 12:00 de la noche de ese mismo día.

—¡A las doce... la huelga!

La noticia cundió entre los pasajeros. Eran aproximadamente las 11:00 de la noche y la estación más próxima se localizaba justo a una hora de trayecto.

—Aún cuando de manera inverosímil el tren venga sin demora, es claro que será detenido en esa estación... y si lega a esta, será lo mismo: habrá estallado la huelga.

Estos cálculos fueron hechos en voz alta por un viejo con aspecto de clérigo y quizá debido a eso, su dicho adquirió categoría de encíclica.

Un tropel se formó frente a la única taquilla reclamando el reintegro de los pasajes, pero el expendedor, hombre precavido, se había esfumado. Los pasajeros poco a poco, fueron dejando la estación.

Al final, sólo Martín y el viejo que había hecho el cálculo desesperanzador, pudieron presenciar cómo los somnolientos empleados colocaban a media noche la bandera rojinegra frente a la taquilla, acatando las instrucciones de su gremio. Luego, se largó cada uno de ellos por su lado.

Un sentimiento de hondo desasosiego invadió al hombre joven al palpar los bolsillos de su traje y comprobar, una vez más, lo que bien sabía: ni una moneda.

El viejo cara de clérigo, enfundado en anacrónica capa, se acercó a una de las bancas del andén, deslizó con ademán displicente el maletín bajo ella y luego se sentó cruzando la pierna con gran majestad.

—¡Eh, joven!... acérquese, tenga la bondad.

Martín quedó desconcertado, el llamado del viejo llegó en el momento en que rápidamente sopesaba su situación: aquí estaba, varado a kilómetros de casa, frustrado el negocio que le había traído, agotado el presupuesto, sintiendo la humillante dentellada del hambre... estaba a punto de estallar en llanto, pero se sobrepuso y acudió al llamado que le hacía el viejo desde su improvisado trono.

—Sí, dígame...

—J.J. a sus órdenes —dijo el viejo estrechándole la mano con una firmeza sorpresiva.

—Martín... Martín Cruz, servidor.

—Bien... bien, Martín. Me pareció incorrecto entablar conversación con usted sin haber sido presentados. Diga, amigo Martín: ¿no le sería molesto compartir la merienda con un viejo?

¿Acaso desde su aparente indiferencia, aquel viejo se había percatado de sus tribulaciones? Antes de dejar el hotel a mediodía, se había acicalado meticulosamente y creía que el impermeable doblado sobre el brazo que sostenía el portafolios le daba un aire respetable, pero... ¿sería que se le notaba el hambre en el semblante?

—Muchísimas gracias... —Intentó rehusar.

—Eh... —Le interrumpió el viejo— apreciaría enormemente me permitiera compartir con usted un pequeño refrigerio: esto es que hasta donde se ve, no hay establecimiento alguno donde pueda usted cenar y la comida del hotelucho es insufrible, ya se habrá percatado de ello. Por mi parte digo que he de merendar aquí y que me sentiría muy complacido de invitarlo a... mi mesa...

Al pronunciar el viejo las últimas palabras, ambos rieron de buena gana.

—Ya, ya... —Dijo el viejo recuperando el semblante serio— me apercibo de que no hay tal mueble, sin embargo, la invitación es sincera.

El joven no tuvo más que asentir con una sonrisa.

El viejo chasqueó la boca complacido y de inmediato sacó la valija de debajo de la banca. Sus manos sarmentosas comenzaron a hurgar en el interior y fue apareciendo todo lo necesario para una buena colación: un diminuto mantel a cuadros, servilletas del mismo diseño para ambos, cuchillos, copas, una enorme pieza de pan y un queso que de inmediato dejó sentir un agradable aroma.

Una vez dispuesto todo en la propia banca, el viejo extrajo con aire triunfal una botella de vino con el que escanció generosamente las copas.

—Eh, Martín... después de todo merendaremos ¿no? Dice un viejo adagio que las penas con pan son menos y yo agrego de mi cosecha que si al pan le agregamos unas tajadas de excelente queso y regamos el conjunto con el producto de la vid y del trabajo del hombre...

Martín guardaba silencio, asombrado ante las viandas que de forma tan rápida había dispuesto el viejo.

—Vamos, sírvase usted, no gaste ceremonias... Ya, así... las reglas no escritas de la etiqueta permiten tomar el pan con las manos y las nuestras, a pesar de todo, están limpias ¿no, Martín? Escuche cómo cruje el pan al deslizar el cuchillo. Eso es producto de un horneado perfecto, es decir: una cubierta dura y un interior suave y aromático. Ahora escuche: muchas veces ocurre que las circunstancias nos abruman y nos llevan a la deseperación. ¡oh! Es algo desagradable porque bajo ese estado de ánimo suele uno tomar desiciones equivocadas ¿está de acuerdo conmigo?

—Muy de acuerdo... ya lo creo.

—Pero también ocurre que esas situaciones sean tan sólo el preámbulo de gran triunfo. Tal ha ocurrido a generales en la batalla, a científicos en el laboratorio, a escritores ante una página en blanco...

Martín estaba como fascinado ante la perorata del viejo, no perdía detalle de sus palabras pero al mismo tiempo lo examinaba detalladamente. El lenguaje que utilizaba le hacía pensar que se trataba de una especie de sacerdote, pastor, rabino... hombre de Fe, en todo caso. Al misterio contribuía el aspecto extravagante y anacrónico del hombre: la capa, la amplia corbata, el insólito chambergo encasquetado sobre una abundante mata de pelo crespo y completamente cano. Un aspecto, en suma, que hacía pensar en un nigromante o en un poeta estereotipado del XIX. Pero a más de una prominente nariz aguileña, un par de ojillos vivaces y bondadosos, cerraban el conjunto.

Con ademanes mesurados, el viejo cortó una rebanada de pan y luego, como si en lugar del cuchillo tuviese en la mano una finísima hoja de bisturí, produjo una casi transparente rebanada de queso.

—Pero dejemos el destino, usted se convencerá por sí mismo. Vea: esta es la forma adecuada de paladear este queso. Apuesto a que lo sabe... se trata de lograr la cantidad justa de sabor para que se integre al propio del pan. Son complicadísimos los procesos químicos que se desencadenan al interior de la boca, pero eso a nadie le interesa ante...Ummhhh —El viejo entornó los ojos y su gesto fue más elocuente que el panegírico que sobre el sabor del queso ensayaba momentos antes. Luego continuó:

—Ah, no vaya usted a pensar que está ante un perito gastronómico o cosa parecida, tampoco soy filósofo. Unicamente he hecho comentarios al acaso y puedo haerlos porque he leído. Usted lee, desde luego, y sabrá que además de producirnos placer incomparable, leer es el método seguro para apropiarse de cantidades enormes de conocimiento... Porque usted lee...

Martín asintió sonriendo. No hacía mucho que había descubierto los placeres de la lectura y ahora mismo llevaba en el portafolios un libro al que había pensado darle fin a bordo del tren.

—Claro que lee. Pero, vamos, merendemos puesto que no tenemos nada más qué hacer.

Martín obedeció de buena gana y siguiendo los consejos del viejo, empezó a consumir delgadas lonjas del exquisito queso. Cuando se sintió satisfecho, paladeó el excelente vino.

La merienda tuvo la virtud no sólo de mitigar el hambre, sino que jun to con la cálida compañía del viejo, le reconciliaba plenamente con la vida. Ya no se sentía triste. Intentó dar las gracias, pero el viejo le atajó con un ademán de la mano izquierda, sus ojos fulguraron y Martín se sintió más aliviado por aquella mirada generosa.

—Nada. No me dé las gracias, Martín. Debo decir que estoy en deuda. Si no con usted, si con alguien similar. Hace muchos años, un forastero se quedó varado como usted en una estación desierta y remota. Una estación... en la que se quedó para siempre. Ese hombre fue presa del desaliento más atroz y yo... yo estuve directamente relacionado con las absurdas circunstancias que lo retuvieron ahí, transido de miedo y angustia inimaginables. —La voz del viejo se quebraba por momentos, sus pequeños y redondos ojos parecían querer taladrar la espesa oscuridad. Se mostraba verdaderamente abatido.— Y hay más: me las arreglé para que su trágica situación produjera risa. Esto me representó dinero y un gran prestigio entre determinados círculos. Ahora yo quiero hacer algo por usted en expiación de mi culpa.

El viejo se puso de pie frente a Martín y estirando su delgado y cansado cuerpo, recitó sin dejar de señalarlo:

—Y digo categórico y en ejercicio del poder que me fuera conferido para alterar tiempo y espacio, orígenes y destinos, que usted habrá de viajar dentro de poco.

Martí comenzó a dudar de la cordura de aquél viejo, pero no pudo reprimir la pequeña flama de esperanza que comenzó a brillar dentro de su pecho.

—Y digo más —Detuvo su perorata, abandonó su pose histriónica y regresó a su asiento— a fin de viajar, habrá de decir usted una mentirijilla, cosa nimia pero esencial para conseguir pasaje, por más que no sea muy convencional el medio. Afirmará usted que empleado del ferrocarril y eso le dará la oportunidad de viajar a la siguiente estación, la ciuda T. Donde, con este billete, abordará usted uno de esos chocantes autobuses en los que viaja uno como juguete en aparador. Llegará usted, Martín... llegará y al mediodía estará almorzando rodeado de cuantos ama... Y no lo olvide: tanto más oscura es la noche, tanto más esplendoroso será el amanecer.

Martín despertó sobresaltado a causa de un estrépito de hierros. Una potente luz le iluminó el rostro. El haz se desvió un poco y pudo distinguir a varios hombres que tripulaban un pequeño armón a gasolina del ferrocarril. El que sostenía la lámpara se dirigió a él:

—¡qué hace aquí, amigo? Qué... ¿no le cala el frío de la madrugada? —Y luego con sorna— ¿a poco espera el tren?

Estallaron risas a bordo del armón. Martín estuvo a punto re reclamar por la burla, pero se percató de que en la mano tenía un papel, lo examinó y vio un billete para viajar en autobús, ¡de la ciudad de T. a su ciudad natal! Recordó todo de golpe, giró la cabeza en busca de algo, pero tanta la sala de espera como el andén se encontraban completamente vacíos. Ni rastros de cena, ni del viejo, ni nada. En medio del desconcierto, recordó la recomendación del anciano y decidió que era la hora justa de mentir.

—Debo llegar a T. es preciso entregar un comunicado l comité local del sindicato de ferroviarios... es de extrema urgencia y de carácter reservado. Si me hicieran el favor...

—¡Claro que sí, compañero! —esclamó el de la linterna al tiempo que le extendía la mano— trépele y partamos para T. Usted dispense las bromitas, ni idea teníamos. Estamos haciendo el recorrido para levantar a los compitas varados en las estaciones. Y tratándose de esto... ¡carajo! Hasta la duda ofende. ¡Vámonos!

El armón arrancó estrepitosamente. Martín estaba sorprendido por haber mentido de manera tan descarada y eficaz. Lo dicho a los ferroviarios lo ponía a salvo de que le hicieran preguntas comprometedoras y los volvía diligentes ante “una misión delicadísima del sindicato”.

Aún a oscuras, Martín se encontraba cómodamente arrellanado en un asieto del autobús que lo llevaría a casa. Comenzó a rememorar los sucesos que acababa de vivir. Seguía confuso al respecto, pero pensó que ya tendría tiempo de reflexionar al respecto y encontrarle un significado. Cuando el autobús arrancó, él buscó en el portafolios; tomó el libro que llevaba preparado, lo abrió al acaso y comenzó a leer.

El guardagujas
Juan José Arreola
“El forastero llegó sin aliento a la estación desierta...”


El inicio del cuento lo hizo cerrar de golpe el libro. Presintiendo algo hermoso aunque inverosímil, lo colocó sobre sus piernas.

Un momento después se decidió, dio vuelta al ejemplar y al ver el retrato del autor en la contraportada, sintió la fuerza de aquellos ojillos conmovedores que tanto lo habían reconfortado durante la noche. Un sol radiante comenzó a disipar la oscuridad.

"

 
Votos del Artículo
Puntuación Promedio: 4
votos: 1


Por favor tómese un segundo y vote por este artículo:

Malo
Regular
Bueno
Muy Bueno
Excelente



Opciones

Versión Imprimible  Versión Imprimible

Enviar a un Amigo  Enviar a un Amigo



OPINE: Deje algunas palabras para decirle al autor las reflexiones y opiniones que este texto le ha suscitado. No se vaya sin dejar su comentario. El objeto de este servicio es comenzar una charla e intercambiar ideas y sugerencias sobre diferentes temas.

Ayuda: Para ENVIAR UNA OPINIóN, presione el botón ENVIAR OPINION y escriba su comentario. Para RESPONDER a un comentario ya escrito, presione el enlace Responder a esto que aparece debajo de cada opinión. Puede enviar comentarios con su nombre de usuario, pero no en forma anónima.


"Login" | Registrarse | Entrar | 4 Opiniones | Search Discussion
Puntos
Los comentarios son propiedad de quien los envió. Artnovela no se responsabiliza por su contenido.


No se permiten comentarios Anónimos, Regístrese | Entrar


Re: La estación (Puntuación 1)
por CrisCam el Tuesday, 26 November a las 00:19:42
Sglima: Un cuento largo para leer a esta hora... pero muy corto para cuando tenga "ese libro" en la mano...

me gustaron tus imágenes... si supiera algo de cine te diría que pude recorrer cada recoveco de la cámara con la que filmabas...

buen manejo del relato... me sorprendió...

es incríble lo que puede suceder en un punto de singularidad cósmica... lo cual no siempre, este relato lo prueba, termina con la cabeza de algún personaje colgando del tronco...

me imagino que el viejo, luego de la despedida se habra conducido hacia su escritorio y convertiría en relato cada una de las expresiones de Martín....



Re: La estación (Puntuación 1)
por alameda el Tuesday, 26 November a las 14:43:28
Hay Salvador!!!!, como siempre, delicioso tu relato, bien como dice CrisCam que buen manejo de las imágenes, todo se puede ver a medida que vamos leyendo, y esos finales!!! que me hacen poner la piel de gallina.
Siempre lo digo QUE PLACER LEERTE.
Besos
Mirta

Pd. Me tienes abandonada, no has contestado mi mail comentando mis relatos.



Re: La estación (Puntuación 1)
por DaniDeLe el Wednesday, 04 December a las 13:40:25
Me gusta tu prosa, Salvador, tan despojada de pomposidad, solemnidad, efectismo. Es la prosa de un tipo que sabe sobre el arte de escribir y que escribe sencillamente para contar, no con simpleza, puesto que la simpleza no es nada, como decía Borges, sino con una ¨secreta complejidad¨.

Me gustaron ¨La Estación¨ y ¨El Espejo¨.

Saludos,
Daniel.





¿Ya leyó el libro Cuestión de piel? Contenido: Este libro ya no se imprime a demanda. Está descatalogado porque su contrato ha vencido. [ ...LEER MÁS / COMPRAR ]

Ver más libros y servicios:


- - - - - - - - - - - - - - - - - - - - - - - - - - - - - - - - - - - - - - - - - - - - - - - - - - - - - - - - - - - - - - - - - - - - - - - - - - - - - - - - - - - - - - -
Artnovela presenta: LITERATURA EN ESPAÑOL. Títulos y autores escogidos en los géneros:
ensayos, relatos, poemas, ciencias humanas, ficción, literatura para niños y otros.




Inscribite a la CLÍNICA DE CUENTO Y NOVELA
DE GRACIELA SCARLATTO ESCRIBIENDO A gscarlatto@gmail.com




Artnovela Ediciones SRL es una empresa dedicada a prestar servicios editoriales a autores de habla hispana en todo el mundo. Información comercial: La sociedad está radicada y constituída en la República Argntina, ciudad de Buenos Aires, con inscripción en el Registro General de Justicia Nº 5803, libro 24, tomo - de SRL. Información fiscal: Responsable inscripto en ganancias. CUIT: 30-70978053-7. IVA exento. Si desea más información, visite nuestra sección de preguntas frecuentes.



NOTA :   Servicios de edición. Pasos para publicar un libro. Información completa de nuestros servicios de edición. Distribución a pedido o bajo demanda. Cronogramas de edición. Cómo publicar novelas, tesis, libros de relatos, poemas, ensayos académicos o de divulgación, literatura para jóvenes y niños. Temas: filosofía, historia, psicología y otras ciencias humanas. Derechos de autor y registro ISBN Estos temas reflejan las preguntas frecuentes a la hora de editar un libro. Público en general, escritores, periodistas, redactores, docentes y miembros de la comunidad científica que, hoy por hoy, evalúan las oportunidades que la industria editorial ofrece a nuevos autores de habla hispana necesitan respuestas a estas cuestiones. La comercialización del libro, el mercado editorial, la distribución y la conquista del público lector no son murallas infranqueables para un escritor; pero la industria ha cambiado, y con ella los actores sociales implicados; tampoco la literatura ha permanecido indemne... [ MÁS ]